Bienvenidos a Revista Asueto, un espacio de literatura, crítica y traducción, para disfrutar de poesía contemporánea, con autores cordobeses, argentinos y de Traslasierra. Desde Villa Dolores, Córdoba, Argentina.




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lunes, 10 de enero de 2011

Siesta




Siesta

Ciudad del silencio en la siesta.
Después del cenit,
se adormecen las voces,
y los pasos presurosos de la calle,
de pronto, desaparecen.
Todo queda vacío,
las veredas que ensordecían
con su rumor urbano,
son corredores habitados de fantasmas
que se reflejan en las vidrieras.
Apariciones, peregrinos,
en la callada hora,
la de la indulgencia de los seres y las cosas,
ahora dormidas, esperando…

Gabriela Bayarri

lunes, 12 de abril de 2010

EL BAR

BAR LA VIEJA ESQUINA


Los tres hombres
queman el tiempo
en un oscuro vaso de vino,
ahogan en los taninos
sus soledades,

ahogan
el silencio.

Se van del bar
y dejan
los vasos invisibles

repletos de vacío.

Gabriela Bayarri (Villa Dolores)

martes, 23 de marzo de 2010

Un sentido homenaje al conmemorarse el 24 de marzo el dìa de la memoria. Quedan miles de preguntas por contestar, infinitas sombras, eternos enigmas, y algunas palabras.

Golpe negro


Golpe de puño, de fusil, golpe oscuro.
Golpe de sangre, de tiros.
Golpe, de resistencia, de obediencia, golpe de muerte.
Golpe de perros, golpe asesino, golpe nocturno.
Golpe de muro, golpe de rejas, golpe de silencio.
Golpe inmoral, golpe traidor, golpe dolor.
Golpe en los pies y puntapiés, golpe en las manos y de manos,
golpe en el pecho, por despecho,
golpes sentidos, de resentidos,
golpe genital, golpe mortal.
Golpe dolor, golpe a voz, de falta de voz, de tu voz,
golpe de todos.

Gabriela Bayarri (Villa Dolores, Còrdoba)

viernes, 12 de febrero de 2010

Banderas

“Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.
(Salvador Allende)

Yo digo que los compañeros muertos
no se han ido.
Están aquí, al evocarlos.
Digo que sus sonidos ausentes, sus voces,
las convicciones de esos soñadores,
se escuchan todavía.
Que ni los años, ni el olvido
los han borrado.
Digo que quedaron sus huesos sepultados
pero que nadie los ha podido enterrar.

Sus espíritus, su lucha, está viva,
En las lágrimas de una madre o de una abuela
reside la fuerza inescrutable del dolor alzando una bandera,
que los hace estar vivos todavía.

Y son las bocas abiertas, crepitantes,
con las gargantas ardientes que piden justicia,
y no se pueden silenciar.
Y son los ojos que estallan en lluvia
cuando se nombra al desaparecido,
al que han fusilado.
Y las manos, las manos que se alzan y se abren
sosteniendo la libertad en blanco y negro,
empuñando una pancarta, con esas manos,
plagadas de historias, las de los dedos abiertos apuntando arriba, como fusiles.
Allí quedaron ellos, y nosotros aquí,
quebrados,
ante tanto coraje.

Gabriela Bayarri

Después de ver “La memoria obstinada” sobre caída de Salvador Allende.