CEREMONIA
Desnudarte.
Quitarte con los ojos,
con sutiles, perfumadas palabras,
tu piel de corzuela que tiembla
en la espesura.
Penetrar en el coto vedado
de tus gestos
tus silencios
tus recuerdos.
Hollarte.
Respirar el aire de la inicial mañana
en que la vida urdió esta fábula
insondable y ardiente
de tu sangre.
Y allí sí, disolverse,
en el agua sagrada, en la luz, en el viento.
Carlos Garro Aguilar (El Fortín, Córdoba)
De: Fervor del día, aura de la noche.
La rueda de la fortuna: Indicios racionales
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*Domingo, 14 de junio*UN MAL FINAL
Nos reímos mucho de los que creen que la tierra es plana (yo jamás he
conocido a nadie que pensara tal cosa), pero...
Hace 2 días
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