Maldije a la lluvia que, azotando mi techo, no me dejaba dormir.
Maldije al viento que me robaba las flores de mis jardines.
Pero tú llegaste y alabé a la lluvia. La alabé cuando te quitaste la túnica empapada.
Pero tú llegaste y alabé al viento, lo alabé porque apagó la lámpara.
Huan Chien Chu
Aguas bravas: Las cosas claras
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*Domingo, 13 de septiembre*JUGAR CON FUEGO
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Hace 1 día