Enfrentados en la pequeña mesa
se miran largamente
intentando descifrar lo que el tiempo no borró.
Papá y el abuelo saben
que cada palabra es una guerra.
Juegan. Mueren de a poco,
callados.
En el borde del tablero,
confío que alguno me prefiera
y oculte un alfil en mi mano.
Que alguno olvide,
para que sus batallas no sean la mía.
Daniel Mariani
Aguas bravas: Me angustia una certeza
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*Lunes, 26 de octubre*SOY COMO SOY
No soy yo de los que gustan de repetir los elogios que reciben; prefiero
contar los denuestos, que resultan má...
Hace 4 días
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