Enfrentados en la pequeña mesa
se miran largamente
intentando descifrar lo que el tiempo no borró.
Papá y el abuelo saben
que cada palabra es una guerra.
Juegan. Mueren de a poco,
callados.
En el borde del tablero,
confío que alguno me prefiera
y oculte un alfil en mi mano.
Que alguno olvide,
para que sus batallas no sean la mía.
Daniel Mariani
La rueda de la fortuna: Indicios racionales
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*Domingo, 14 de junio*UN MAL FINAL
Nos reímos mucho de los que creen que la tierra es plana (yo jamás he
conocido a nadie que pensara tal cosa), pero...
Hace 1 día
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