Enfrentados en la pequeña mesa
se miran largamente
intentando descifrar lo que el tiempo no borró.
Papá y el abuelo saben
que cada palabra es una guerra.
Juegan. Mueren de a poco,
callados.
En el borde del tablero,
confío que alguno me prefiera
y oculte un alfil en mi mano.
Que alguno olvide,
para que sus batallas no sean la mía.
Daniel Mariani
Las veladas del Black Bar: La meta es el olvido
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En 1955, un prolífico escritor de éxito imagina un cuento en forma de
carta, de despechada carta al erudito que ha dedicado su vida a rescatarlo
del o...
Hace 5 días
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